
Llamaron a la puerta y les abrió el curandero.
- ¡Ayúdanos, por favor! dijo el dragón. Mi amigo el león
tiene la pata rota y no puede caminar.
- Por supuesto - les respondió.
Y se puso manos a la obra.
A la semana el león estaba totalmente recuperado y
despidiéndose agradecidos, decidieron emprender el viaje de vuelta. Atravesaron
lagos, montañas, campos y bosques. El dragón volaba y planeaba y pasaban a
través de las nubes y volaban con los pájaros. Faltaba poco para llegar de nuevo
a casa y el león pensó que de alguna manera tenía que recompensar al dragón por
todo lo que había hecho por él.Pablo Ortega
cuánta imaginación
ResponderEliminarfelipe
hola pablo,soy la madrs de felipe y me he colado en tu cuento....me gusta....
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